Dos cronómetros empiezan con lecturas distintas. Uno termina en 12 y otro en 112. ¿Duró más el mismo suceso para el segundo? Las lecturas finales por sí solas no bastan.

En una medición física, el tiempo permite etiquetar sucesos y comparar las duraciones entre ellos. Un reloj lo hace mediante un proceso reproducible y un contador. Importa no solo el número mostrado, sino también el origen, la unidad y el ritmo del reloj. Es una forma de comprobar afirmaciones sobre el tiempo, no la respuesta definitiva a todas las preguntas filosóficas sobre su naturaleza. Einstein Online: tiempo, sucesos y relojes.

Instante y duración responden a preguntas distintas

Una lámpara se enciende: un suceso al que podemos asignar lugar e instante. Se apaga: otro suceso. «¿Cuándo se encendió?» exige una etiqueta en una escala temporal. «¿Cuánto tiempo estuvo encendida?» exige un intervalo, la duración entre inicio y final.

Un reloj con calendario permite acordar una cita; un cronómetro compara la duración de dos experimentos. Podemos cambiar la etiqueta inicial sin cambiar el intervalo. Sumar 100 a ambas lecturas de un mismo reloj deja intacta su diferencia. NIST: tiempo, intervalo y hora.

Comparamos la duración con repeticiones

Un péndulo vuelve a cierta posición; el cuarzo oscila en un circuito eléctrico. El reloj cuenta las repeticiones y las convierte en lecturas. El proceso debe ser suficientemente regular y su ritmo, conocido mediante comparación con una referencia. La frecuencia es el número de ciclos completos por unidad de tiempo; 2 hercios significan dos ciclos por segundo. NIST: cómo funcionan los relojes.

Compare los tres contadores hipotéticos. Comparten los sucesos inicial y final. El central tiene otra lectura inicial; el de la derecha cuenta el doble de ciclos por segundo.

Un intervalo, tres contadores

Empieza en cero

Frecuencia
2 Hz
Lecturas inicial y final
0 → 12
Duración
6 s

Otra lectura inicial

Frecuencia
2 Hz
Lecturas inicial y final
100 → 112
Duración
6 s

El doble de ciclos por segundo

Frecuencia
4 Hz
Lecturas inicial y final
0 → 24
Duración
6 s
Contadores ideales hipotéticos en un mismo laboratorio. Los puntos marcan los mismos sucesos; las rayas, los ciclos. El tramo horizontal del intervalo es igual. Frecuencia constante y conocida exactamente, sin error de disparo. Explica el origen y la frecuencia, no mediciones atómicas ni un efecto relativista.

Contar más ciclos no significa por sí solo una duración mayor. Si los ciclos son más cortos, caben más en el mismo intervalo. Del mismo modo, 6000 milisegundos y 6 segundos expresan una duración, no dos desarrollos distintos de los sucesos.

Rama · Un cálculoOpcional · puede saltarse

Cómo pasar del contador a los segundos

Para un contador ideal con frecuencia constante f:

Δt = (ΔN)/(f).

ΔN es el número de ciclos entre los sucesos; f se mide en hercios, es decir, (s)^( − 1), y Δt resulta en segundos. Los dos primeros contadores suman 12 ciclos a 2 Hz; el tercero suma 24 a 4 Hz:

(12)/(2) = (24)/(4) = 6 s.

En el central, 112 − 100 = 12: el desplazamiento inicial se cancela. Supusimos frecuencia exacta y constante y disparos de inicio/final alineados. Un instrumento real tiene errores de frecuencia, resolución finita e incertidumbre de disparo. NIST: medir un intervalo con un contador.

Una transición atómica proporciona un segundo común

Si cada persona escogiera su propio «tic», sería difícil comparar resultados de laboratorio. Hace falta una unidad compartida. El segundo del SI se define actualmente mediante la frecuencia de una transición concreta entre dos niveles hiperfinos del estado fundamental no perturbado del cesio-133. Esa frecuencia tiene el valor exacto 9 192 631 770 Hz. Por tanto, un segundo corresponde a ese número de periodos de la radiación asociada a la transición. BIPM: definición vigente del segundo.

No es una bolita atómica que golpea mecánicamente miles de millones de veces. El oscilador de un reloj atómico produce radiación electromagnética. La respuesta de los átomos a su frecuencia permite ajustarlo cerca de la resonancia y contar sus ciclos. La transición atómica ofrece una referencia reproducible del ritmo. Los aparatos reales siguen necesitando correcciones por perturbaciones y una incertidumbre: una definición exacta no vuelve perfecto cualquier reloj. NIST: qué «hace tic» en un reloj atómico.

Lecturas iguales no garantizan ritmos iguales

Podemos poner las agujas en la posición correcta sin corregir la tendencia del reloj a adelantarse. Dos relojes que funcionan bien también pueden llevar el mismo ritmo con lecturas iniciales distintas. Sincronizar lecturas y comprobar la frecuencia son tareas relacionadas, pero diferentes. NIST: desplazamiento temporal, NIST: desviación y estabilidad de frecuencia.

Con relojes alejados aparece otro problema: el mensaje horario debe viajar entre ellos. Hay que considerar la trayectoria de la señal y la regla para comparar sucesos en lugares distintos. Una comparación muy precisa también requiere considerar el movimiento y las condiciones gravitatorias de los relojes. Compartir la unidad segundo no establece automáticamente un reloj universal para todos los observadores. Einstein Online: tiempo local y coordenadas temporales.

Rama · Incertidumbre de medidaOpcional · puede saltarse

Un reloj puede adelantarse de forma muy estable

La estabilidad describe cuánto cambia el ritmo durante un intervalo especificado. No garantiza que coincida con la referencia requerida. Un aparato puede contar «segundos» ligeramente más cortos con mucha regularidad y acumular una desviación.

Para distinguir un desplazamiento constante de las lecturas de un ritmo incorrecto, hay que comparar los relojes más de una vez. Si la diferencia crece con el tiempo, sus ritmos difieren. El resultado se comunica junto con su incertidumbre y las condiciones de comparación. NIST: desviación y estabilidad de frecuencia.

Qué significa el número de un reloj

Prediga: entre los mismos sucesos, un contador pasa de 100 a 112. Reiniciamos su lectura inicial a cero sin modificar la frecuencia. ¿Se acorta el intervalo? ¿Mejoraría la medición simplemente con una pantalla digital mayor?

No. En el primer caso cambia la etiqueta inicial; la diferencia sigue siendo de 12 ciclos. En el segundo hay sitio para más cifras, pero no mejora la regularidad ni el conocimiento de la frecuencia. Más decimales no demuestran menor incertidumbre.

Medimos el tiempo para comparar duraciones y coordinar sucesos: desde repetir un experimento hasta las comunicaciones y la navegación. Ante un resultado en segundos, pregunte: ¿entre qué sucesos, con qué reloj y con qué incertidumbre? Esos detalles convierten un número en una medición física. NIST: por qué importan el tiempo y la frecuencia precisos.